La Novena a San Peregrino Laziosi —fraile servita del siglo XIII y patrono de los enfermos de cáncer, tumores y dolencias crónicas— recuerda su conversión, su vida de penitencia y la curación milagrosa de la llaga cancerosa que sufría en la pierna. Durante estos nueve días, los fieles se unen al ejemplo de confianza y abandono de San Peregrino, pidiendo su poderosa intercesión para obtener salud del cuerpo y, sobre todo, sanación del alma, aceptando la voluntad de Dios con paz y esperanza.
Se reza tradicionalmente del 22 al 30 de abril, en preparación a su fiesta litúrgica (1 de mayo), aunque puede comenzarse en cualquier momento de necesidad. Cada día se inicia con el Acto de Contrición y la oración inicial a San Peregrino; luego se proclaman la intención y la reflexión propias y se reza la oración del día. Se puede concluir con la oración final diaria. Al completar los nueve días, se rezan las letanías a San Peregrino con su versículo y oración final. Conviene, durante la novena, confesarse, participar en la Eucaristía y ofrecer alguna obra de caridad por los enfermos.
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