Relato contemplativo inspirado en la parábola de la oveja perdida. Acompaña al Pastor por praderas y valles hasta recuperar lo que estaba herido y volver al redil en paz.
Escúchala tumbado o sentado con la espalda apoyada. Haz 5–6 respiraciones nasales profundas (4 tiempos al inhalar, 6 al exhalar). Si te ayuda, repite cada poco: «Señor Jesús, quédate conmigo». Mantén el volumen bajo y deja que el ambiente (arroyo, brisa, ovejas) te lleve al sueño.
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