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El Papa León XIV insta a los legisladores a impregnar la política de fe y dignidad humana

El Papa León XIV insta a los legisladores a impregnar la política de fe y dignidad humana

23 de agosto de 2025

El llamado del Papa a integrar fe y servicio

Una voz profética el 23 de agosto

El Papa León XIV se dirigió a la Red Internacional de Legisladores Católicos el 23 de agosto de 2025, hablando desde el corazón de la Iglesia.
Recordó a los legisladores que el bautismo no se deja en la puerta del parlamento; la gracia busca expresarse en cada cámara.
Sus palabras marcaron un tono esperanzador para los católicos que anhelan ver la luz del Evangelio influir en los pasillos del poder.

Tender puentes entre dos ciudades

Citando a San Agustín, el Papa instó a los legisladores a ser “constructores de puentes entre la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre”.
La imagen desafía a los católicos a mantener unidos el cielo y la tierra, negándose a separar la adoración del deber social.
Al vivir creativamente esta tensión, los políticos pueden trazar políticas que honren tanto la ley divina como el florecimiento humano.

Poder guiado por la conciencia

León XIV insistió en que la autoridad política solo encuentra legitimidad cuando se ancla en una conciencia bien formada.
La conciencia, dijo, no es un capricho privado sino un santuario donde la verdad habla y la caridad manda.
Cuando el poder escucha allí, las leyes se convierten en “instrumentos de servicio”, protegiendo a los más débiles y elevando a toda la comunidad.

La Doctrina Social de la Iglesia como brújula práctica

La dignidad humana en el centro

El Catecismo enseña que toda persona lleva la imagen de Dios, una verdad más antigua que cualquier constitución.
La legislación ciega a esta chispa rápidamente degenera en un cálculo utilitarista, costando vidas en los márgenes de la sociedad.
Mantener la dignidad en el centro previene la exclusión crónica de los no nacidos, los ancianos, los migrantes y los pobres.

El bien común por encima del beneficio partidista

La Doctrina Social de la Iglesia define el bien común como las condiciones que permiten a todos alcanzar su plenitud.
Trasciende la victoria partidista, midiendo el éxito por quién es elevado, no por quién es derrotado.
Los legisladores que abrazan este horizonte elaboran presupuestos, acuerdos comerciales y políticas de salud que unen a los pueblos.

Subsidiariedad y solidaridad en la legislación

La subsidiariedad advierte contra sofocar la iniciativa local; las decisiones deben recaer lo más cerca posible de quienes se ven afectados.
La solidaridad contrarresta la fragmentación, uniendo a las comunidades para ayudar a los vecinos más allá de fronteras y clases.
Equilibradas, ambas producen una gobernanza que no es ni opresiva ni indiferente, sino centrada en la persona y comunitaria.

Lecciones para los legisladores católicos de hoy

Formar una conciencia informada

La oración diaria con la Escritura permite que la sabiduría divina interrogue los proyectos de ley antes de que se voten.
La confesión regular purifica los motivos, exponiendo el orgullo oculto que puede deformar el servicio público en autopromoción.
Los documentos magisteriales—de Rerum Novarum a Laudato Si’—proporcionan una caja de herramientas doctrinal para discernir cuestiones complejas.

Dialogar sin ceder principios

La caridad cristiana exige escuchar incluso a los oponentes ideológicos, buscando semillas de preocupación compartida.
Sin embargo, el diálogo auténtico nunca negocia los no negociables como la vida, el matrimonio y la libertad religiosa.
La claridad valiente, expresada con gentileza, preserva la verdad mientras reduce la temperatura del debate.

Testimonio a través de la integridad personal

Los ciudadanos examinan no solo los registros de votación sino también la conducta privada; la credibilidad es la primera víctima del escándalo.
Finanzas transparentes, trato ético al personal y rechazo de favores ilícitos predican más fuerte que los discursos de campaña.
Tal integridad, aunque costosa, gana un espacio para el Evangelio en asambleas seculares.

Cómo los fieles pueden apoyar leyes justas

Oración y ayuno por los servidores públicos

San Pablo insta a la intercesión “por los reyes y todos los que están en autoridad” para que prevalezca la paz.
Las parroquias pueden adoptar a representantes locales por nombre, ofreciendo rosarios semanales o intenciones de adoración eucarística.
El sacrificio compartido fortalece a los legisladores contra la soledad y el ataque espiritual.

Participación cívica arraigada en la caridad

Votar, firmar peticiones y asistir a asambleas públicas se convierten en actos de amor cuando los anima la preocupación por los vulnerables.
Evitar la burla de los oponentes sostiene la dignidad que la Iglesia defiende en la política.
Un tono caritativo invita al diálogo genuino y modela la ciudadanía cristiana ante el mundo.

Educar a la próxima generación

Las escuelas católicas y los grupos juveniles deben presentar la política como vocación, no como juego sucio.
Estudiar a santos como Tomás Moro y José Sánchez del Río inspira santa valentía en los futuros líderes.
Los programas de mentoría que vinculan a estudiantes con profesionales fieles traducen los ideales en trayectorias profesionales concretas.

Mirar al futuro con esperanza

El mensaje de agosto del Papa León XIV señala un reavivamiento de la responsabilidad laical por el ámbito público.
Cuando los católicos con conciencia formada elaboran leyes, las sociedades vislumbran el Reino donde la justicia y la misericordia se besan.
Que el Espíritu Santo siga avivando esta chispa hasta que los estatutos de cada nación resuenen con las Bienaventuranzas.